Algunos poemas de Halina Birenbaum

Ya en una entrada anterior habéis podido leer el poema “Id a Treblinka”, de Halina Birenbaum, así como un breve comentario sobre la traducción de su más conocido libro de memorias, La esperanza es lo último en morir. Halina (nacida en Varsovia en 1929) emigró a Israel apenas terminada la guerra, en 1947, y allí vive todavía. Suele participar encuentros con niños y jóvenes en centros educativos de Israel, Polonia y Alemania. Pero además de sus memorias y de su labor educativa, cabe destacar que Halina escribe poesía y que lo hace en polaco, lengua que no ha dejado de utilizar y eso a pesar de que tras emigrar no volvió a pisar Polonia hasta los años 80. Halina comenta sus encuentros y difunde sus memorias y sus versos por las redes sociales (a veces también con traducción al inglés), lo que a su edad no deja de sorprender.

En 2010 el Museo de Auschwitz-Birkenau publicó Moje życie zaczęło się od końca (Mi vida empezó por el final) y de ahí el motivo de esta entrada, pues no ha sido nunca traducido a otros idiomas. Se trata de una recopilación de sus poemas escritos desde los años 80 (aunque también hay uno datado en 1967) hasta principios de los años 2000. El hecho de que la mayoría de los poemas estén fechados –pero no ordenados cronológicamente– nos transmite cierta idea también de que estamos ante una suerte de diario poético íntimo llevado por Halina Birenbaum desde que en un determinado momento de su vida se decidiera a escribir sobre lo que vivió entre los diez y los quince años.

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Una pequeña muestra de sus versos la podemos encontrar en esta página , pero yo quisiera también aquí ofrecer otra:

mi sombra

sol cálido de otoño
cruda sombra invernal
mi sombra contra mí
y en mí
en el sol otoñal
en el frío
en las incertidumbres en los arrebatos
perduro voy adelante –adelante
día a día año tras año
yo y mi sombra eterna
la de ahora y la del pasado
inmutable

2 de noviembre de 2002

mientras les recordemos ellos siguen viviendo

ya han pasado muchos años desde Entonces
no faltan asuntos actuales candentes
resulta difícil oír hablar sobre aquellos sucesos espantosos
volver a ellos contar recordar
sin embargo siento que debemos
por nosotros mismos – ¡y también por aquellos que allí mataron!
– mientras les recordemos
ellos siguen vivos
mientras les recordemos y suframos
mientras no silenciemos y no nos conformemos con el destino –
¡a despecho y a pesar de los años!

soy su lápida

su ceniza quedó supendida entre
la tierra y el cielo
como partículas de polvo esparcidas
no tengo adónde ir unirme
en su memoria poner una flor llorar
como si ellos nunca hubieran estado en este mundo
no hubieran muerto no nacido ni sufrido
ni creado
y yo voy pisando por esta tierra la toco
ando respiro
yo –única  prueba de su existencia
su lápida
matzeva viva

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Umschlagplatz (Varsovia), noviembre de 2016

busco la vida entre los muertos

atravieso arduamente un mundo que no existe
todo el tiempo busco con la vista respuestas
busco la vida entre los muertos
después de la noche me posee el sueño y la realidad
no distingo si estoy
Allí –o  aquí
todo está entremezclado
ayer y hoy
–ayer y hoy es lo mismo para mí

5 de febrero de 1983

en soledad

quería estar sola
y estaba tan llena
buscaba un alivio
en el silencio alejado del mundo
y después quería hablar
pero no había nadie
buscaba aguzaba el oído
huía hacia la gente con el pensamiento
después de la gente hacia mí misma
en la soledad otra vez llena
de espíritus sombras ensueños
en el ocaso del día
elegido sí estúpidamente sí
inexcusablemente
–quería estar sola

julio de 1987

sueño huida

huyo en los sueños
en la realidad a menudo me pierdo
en los sueños vuelvo a encontrar el sentido
la huida de lo malo
–así que ¿de dónde me viene este miedo
antes del sueño
del que no hay despertar?

6 de abril de 1987

no creía

no creía en la muerte
no entendía – no me conformaba
luchaba contra ella hasta caer
era a mis ojos un misterioso
terrible enigma
quería huir de ella
pero el pensamiento no abandonaba
durante diferentes peligros
en espantosas conjeturas
en los ojos cambiados de la gente
espantados empalidecidos –
al principio no conocía los cementerios
les tenía miedo también
después conocí las chimeneas de los crematorios
pasé un siglo en un lugar
donde había más muerte que vida
y perduraba en la esperanza luchaba
– la muerte en Auschwitz cesó
la muerte ya no gobierna
ya no domina la omnipotencia
sin embargo existe
hay como siempre una fuerza potente nada corriente
un secreto cubierto de supersticiones
costumbres diversas
absorbe echa una sombra sobre todas las cosas
en todos los tiempos
– pienso hoy que era estúpido huir
tener miedo
(estaba sin embargo ya
entre los asesinados quemados)
llevo a los muertos al cementerio
no hay allí nada amenazador
los árboles crecen verdor silencio
la gente se abre ante los que reposan
capta lo incomprensible – ama
pero cuando la vida palpita en mí
con su ritmo fuerte
quiero por un momento olvidar la muerte
aunque sea en la escritura

12 de septiembre de 1982

Pero quiero presentar también aquí a Halina Birenbaum no solo como poetisa sino también como la traductora al hebreo e incansable difusora de la poesía de Władysław Szlengel, ese gran poeta del gueto de Varsovia que escribía en polaco para un público condenado a desaparecer (como así sucedió) y que supo tan extraordinariamente transmitir la voz de esa misma colectividad en los momentos más dramáticos de la historia del gueto, desde la deportación a Treblinka hasta el alzamiento armado final. La propia Halina Birenbaum evocó al respecto:

Los poemas de Szlengel se leían por la noche en las casas, en los talleres, se pasaban en copias de mano en mano, se transmitían oralmente. Escritos en el gueto sobre la marcha, en el trance ardiente e infernal de los acontecimientos a lo largo de aquellos años, eran un vivo reflejo de nuestro sentir, de nuestros pensamientos, deseos, dolor y de la lucha despiadada por cada momento de vida.

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Ediciones en hebreo y en inglés de la poesía de Władysław Szlengel

Muchos son los poemas de Szlengel que podríamos reproducir y comentar aquí. Han sido traducidos a varios idiomas, entre ellos, magníficamente al inglés por Marcel Weyland. Pero me voy a limitar a uno escrito por Szlengel en el verano de 1942 mientras tenía lugar la primera gran deportación de los habitantes del gueto de Varsovia al campo de exterminio de Treblinka. Se trata del poema “Mała stacja Treblinki” (“La pequeña estación de Treblinka”). El poema fue traducido por Halina Birenbaum al hebreo y en 1988 el cantante israelí Yehuda Poliker le puso música. En youtube está colgado un videoclip de la canción con subtítulos en hebreo, del que me he servido para añadir unos subtítulos en polaco –para no perder el referente original–, así como también en español en una traducción literaria a partir del original en polaco realizada por mí. Podéis verlo pinchando AQUÍ.

Y relacionándola con el videoclip anterior, terminamos esta entrada con una evocación que desde su Ahora-Entonces hace Halina Birenbaum del pitido de los trenes…

el pitido del tren…

este pitido
esperado impacientemente
que presagia secretos
ecos de viajes tentadores
nuevos lugares gente paisajes
–este pitido
sin aliento a todo correr de estación en estación
que anuncia alegría bienvenida
la pena de la despedida
–este pitido
en 1942 en Varsovia
irrumpía en el alma traspasaba
las paredes los muros la tierra el cielo
–este pitido
en ningún sitio ha tenido ese sonido
como allí en aquel Entonces
–el que se me clavó en la memoria
no saludaba a nadie únicamente
despedía
para siempre
era
la señal mortal inexorable
del fuego de Treblinka Majdanek Auschwitz

28 de enero de 1992

Si además queréis oír el testimonio de Halina, AQUÍ tenéis otro vídeo con ella hablando (subtítulos en inglés).

(Los poemas incluidos en esta entrada, reproducidos con permiso de la autora, son una traducción libre de algunos de los poemas incluidos en  Moje życie zaczęło się od końca, publicado en 2010 por em Museo de Auschwitz Birkenau).

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